Un desfibrilador oportuno no habría salvado la vida a Claudio Agurto Spencer

Tras la muerte de un corredor en la maratón del domingo 7 de abril 2019, se produjo una polémica en relación con que, si se hubiera atendido oportunamente con un desfibrilador, éste no hubiese muerto.

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El certificado de defunción de Claudio Agurto Spencer, emitido por el hospital del Trabajador, indica que el hombre “murió a causa de un taponamiento cardíaco, secundario a una disección aórtica complicada, patología de altísimo mortalidad que no puede ser revertida mediante desfibrilación”

Por otra parte, Franco Utili, jefe de Servicio de Urgencias de la Clínica Vespucio, indicó qué significa un taponamiento cardíaco: “producto de la rotura de la aorta, el corazón está siendo apretado por la sangre que llenó la membrana que lo envuelve, el pericardio, que tiene capacidad limitada”.

“Con el sangramiento se produjo una presión tal que el corazón no se pudo expandir para seguir bombeando la sangre. La arteria aorta es la cañería principal del corazón (…) y si se rompe, el corredor no tenía posibilidad de sobrevida, incluso estando en pabellón a corazón abierto”, por lo que descartó que un desfibrilador hubiese favorecido al maratonista.

“Aunque tuvieran un desfibrilador no iban a hacer nada, no tiene ningún sentido. Con ese diagnóstico no habría llegado vivo a la urgencia. Es una ruptura catastrófica, no hay nada más que se pueda hacer. En cosa de cinco a seis minutos la persona muere”.

Juan Carlos Venegas, jefe de la Unidad Coronaria de la Clínica Las Condes comenta al respecto: “el desfibrilador no tenía ningún rol que jugar en este caso. Lo que sufrió fue un cuadro agudo. Cuando te da en la calle (…) habitualmente es mortal, no te permite llegar vivo a una institución de salud, si tenía una aorta enferma y se exigió para correr la maratón, el esfuerzo físico iba a gatillar esto en forma más probable o pudo haber adelantado el evento”.