A salvo las reliquias de Notre Dame, gracias a padre Fournier, el cura héroe

París ayer rezaba, elevaban cantos religiosos a María por Notre Dame.

El incendio que este lunes destruyó todo el techo de más de 100 metros de construcción de madera de roble francés amenazó también con devastar la corona de espinas, el Santísimo Sacramento y la túnica de San Luis, algunas de las reliquias más importantes que alberga el edificio.

Para salvar las reliquias fue crucial la actuación de Jean-Marc Fournier, capellán del Cuerpo de Bomberos de París, que se metió en el edificio en llamas junto a un equipo de bomberos para poner a salvo el Santísimo Sacramento y la corona de espinas.

El religioso es ya considerado un héroe, Entró en la catedral cuando el edificio estaba ardiendo, y su participación tan oportuna, fue clave para salvar esas reliquias de un valor incalculable.

Una fuente de los servicios de emergencia aseguró que “el padre Fournier es un héroe absoluto”.

“No mostró ningún temor en absoluto. Fue directamente a por las reliquias y se aseguró de ponerlas a salvo. Se ocupa de la vida y la muerte todos los días, y no muestra miedo”, indicó.


El padre Fournier, de unos 50 años, comenzó su carrera como sacerdote católico en Alemania y luego se mudó al departamento de Sarthe en Francia.

Se unió a la diócesis de las fuerzas armadas en 2004, y pasó siete años trabajando con el ejército en todo el mundo.

En Afganistán estuvo involucrado en una emboscada en la que murieron 10 soldados.

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